Ropa de hombre - Abrigos
Veamos que son los abrigos para hombre
Descripción de ropa - Abrigo para hombre
El abrigo, es la clase de ropa para abrigarse
por excelencia, ya su nombre lo indica, aunque el nombre de
abrigo viene del latín "mantellum" que imaginamos se refiere a
una manta o un trozo de ropa que sirve para cubrirse y
protegernos de las inclemencias del tiempo.
El abrigo se distingue porque es una ropa que abriga mas allá de
la cintura. Si su largura no fuera más allá de la cintura se
llamaría chaqueta u otro tipo de nombre de ropa común.
Por lo general el abrigo es una ropa que se abrocha a la cintura
mediante algún tipo de cinturón o también con botones. Por
supuesto, y al igual que otro tipos de ropa de vestir, el abrigo
tiene la apertura o corte longitudinal por la parte delantera.
Es habitual, y de hecho hoy en día se puede comprobar, que los
abrigos llevan de 2 a varios bolsillos, que en el caso del
abrigo para hombres sirven para guardar esas cosas que los
hombres suelen utilizar, como la maquinilla de afeitar, otro
calzoncillo de repuesto, condones, tabaco de mascar, y un largo
etcétera.
Historia del abrigo como ropa de hombre:
Ya lo hemos indicado anteriormente que el
abrigo, desde el principio de los tiempos ha servido como ropa
para abrigarse de las inclemencias del tiempo, y hoy en nuestros
días, esa sigue siendo su principal función. Pero estéticamente
hablando, el abrigo, y más concretamente el abrigo de hombre se
ha asociado siempre con la posición social y el estatus del
personaje que lo lleve puesto.
Ya en la Roma antigua, a pesar del clima caluroso que la
caracteriza, aquellas personas que querían destacar su posición
y no confundirse con los esclavos, no tenía más remedio que
abrigarse, a pesar del calor, y distinguirse así de los desnudos
esclavos, que a la vez, su pobreza extrema les hacía ir
desnudos.
Por lo tanto los hombres, han hecho uso del abrigo para
abrigarse y para distinguirse socialmente. Claro está, que
cuanto mayor calidad estaba diseñado el abrigo, así mayor
reputación y señorío era considerado por el que lo llevaba,
hasta el punto de que la gente se mataba por robarse los unos a
los otros sus abrigos.
En la Edad media, por las mismas razones anteriormente
expuestas, también encontramos que la ropa de tipo abrigo
resultaba de uso exclusivo de cara a la nobleza, y que de
encontrar a un plebeyo con abrigo, le suponía un castigo o
incluso la muerte, más que nada porque se le suponía robado. Me
han llegado historias de costureros que eran asesinados cuando
probaban la calidad del abrigo confeccionado para el señor
feudal, y apenas salían unos metros hacia el interior del
poblado, caían de ipsofacto fulminados por cualquier filo de
noble espada. Dura y larga aquella época!